No hace falta cruzar el Atlas para sentir el silencio del desierto. A unos 40 minutos de Marrakech, el desierto de Agafay despliega colinas de piedra ocre que, con la luz de la tarde, se vuelven doradas y rosadas, con las cumbres nevadas del Atlas al fondo en invierno. Esta cena en el desierto de Agafay es el plan de tarde perfecto si tienes pocos días o viajas con niños.
Llegas a tiempo para un paseo en camello antes de la puesta de sol, brindas con té mientras el cielo cambia de color y te sientas a cenar en un campamento de jaimas, con música en directo y braseros encendidos. Vuelves a tu riad esa misma noche, sin madrugones ni largas carreteras.
Ojo: Agafay es un desierto de piedra, no de dunas. Si sueñas con arena, lee nuestra comparativa Merzouga, Zagora o Agafay antes de decidir, o descubre más planes románticos en Marruecos.