Cuando el calor aprieta en la medina, el Alto Atlas está más cerca de lo que parece. En una hora y cuarto por carretera pasas de las murallas rojas de Marrakech a un valle verde, con terrazas de cultivo, casas de adobe colgadas de la ladera y un río que baja frío incluso en agosto. Esta excursión al Valle de Ourika es privada: solo vas tú, tu gente y un conductor de habla hispana que ajusta las paradas a tu ritmo.
El día combina tres momentos muy distintos. Primero, una cooperativa de mujeres donde ves cómo se extrae el aceite de argán a mano. Después, un té con menta en una casa bereber, para entender cómo se vive de verdad en la montaña. Y, por último, la caminata hasta las cascadas de Setti Fatma, con almuerzo junto al río antes de volver.
Es una escapada ideal para familias y para quien quiere naturaleza sin pasar la noche fuera. Si te quedas con ganas de agua y montaña, compárala con las cascadas de Ouzoud o mira todas nuestras excursiones privadas desde Marrakech.